Cuando una empresa alcanza resultados positivos, la energía se propaga por toda la organización. Los colaboradores sienten el momentum, aumenta la confianza en la dirección y el compromiso se fortalece naturalmente. Sin embargo, muchos líderes desconocen que esta conexión entre resultados financieros y desempeño del talento no es automática: requiere estrategia, comunicación clara y, sobre todo, sistemas de evaluación que realmente midan lo que importa.